Validez (parte 2)

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Validez (parte 2)

Mensaje  Jack el Jue Jun 30, 2011 4:33 pm

El proceso es básicamente
lógico y racional, los distintos jueces pueden no estar de acuerdo en
la validez de contenido de un test; por ejemplo, la falta de claridad en
la especificidad del dominio conductual, hará que resulten difíciles
los juicios de validez de contenido. Existen algunos índices
estadísticos para valorar el grado de acuerdo de los jueces en torno a
los reactivos, por ejemplo el coeficiente V de Aiken.
Un procedimiento para que el proceso de “enjuiciamiento” de
los reactivos sea lo más objetivo posible, es el siguiente:
- El constructor de la prueba:
* Define específicamente el dominio del contenido por medio
de una descripción que lo debe delimitar claramente.
Jaime Aliaga 99
* Define, si fuera necesario, subcategorías importantes del
dominio, especificando esta importancia en términos porcentuales.
- Los jueces:
* Determinan si los reactivos sometidos a su consideración
pertenecen o no al dominio definido así como también si, tomados en
conjunto, tienen una proporción adecuada.
* También enjuician la bondad de la redacción de los
elementos.
Es usual considerar en los tests de aprovechamiento escolar a
este tipo de validez como un concepto similar al de validez
curricular. Por otro lado, es necesario diferenciar la validez de
contenido de la llamada validez de facie. Esta última se da cuando se
revisa superficialmente los reactivos y se consideran que los ítems
“parece” que miden lo que se supone tienen que medir. Esta validez
puede ser una consideración importante a tener en cuenta, si la
“apariencia” de los ítems influye en la motivación del sujeto. Por
ejemplo, si en un test para adultos se incluyen reactivos en lenguaje
y contenido infantil, se dirá que este test no tiene validez de facie; el
sujeto puede no sentirse motivado a obtener buenos resultados al
sentir que la prueba es poco importante para la decisión que se va a
tomar.
(2) Validez Predictiva (evidencia externa) - ¿Predicen las
puntuaciones del test un rendimiento o conducta futura? (Junto con
la validez concurrente se le denomina también validez empírica del
test).
Un uso común de los tests es predecir la conducta futura;
utilizamos el test para ayudarnos a tomar alguna decisión práctica
(selección, clasificación, etc.). En cada una de estas situaciones,
cuanto mayor es la exactitud de predicción del resultado (es decir del
criterio externo), tanto más útil será la prueba. Por ejemplo, el test
será un componente aceptable de un proceso de selección de
personal, si sus calificaciones o puntuaciones predicen la ejecución
de algún componente importante del trabajo (criterio externo); en
otras palabras, para que el test se pueda utilizar como parte de un
proceso de selección es preciso demostrar la validez de la prueba
relacionándola con los criterios pertinentes. En este sentido, el
contenido de la prueba pasa a tener un lugar secundario, siendo el
interés fundamental del psicólogo el averiguar si el test predice un
criterio determinado.
100 Psicometría
Para este logro es necesario que los criterios externos con los
cuales se relacionará las puntuaciones del test sean criterios validos y
confiables.
Un criterio es cualquier desempeño que los sujetos tienen en
la vida real, por ejemplo, las medidas de rendimiento académico,
medidas de rendimiento laboral, clasificaciones psiquiátricas,
etcétera. En muchos casos resulta imposible hallar un criterio no
ambiguo de un rasgo mental. Por ejemplo, dos psicólogos, Carla y
Abel, que investigan el rasgo de aptitud numérica pueden emplear
diferentes criterios externos para correlacionar los puntajes del test
que han creado. Así, Carla puede considerar que el criterio externo
más adecuado son las calificaciones que reciben los sujetos en un
curso de mecánica en taller; mientras que Abel puede considerar
como criterio el periodo de tiempo que gastan los estudiantes en
aprender una tarea mecánica y sencilla durante el entrenamiento en
un fabrica. ¿Qué sucede si las pruebas que emplean ambos
psicólogos correlacionan 0.006 con uno de los criterios, y 0.70 con el
otro?, ¿cómo podemos afirmar que la prueba es valida cuando
arrojan resultados de cierta clase?, ¿se trata en verdad de una prueba
de aptitud mecánica? En razón a situaciones como esta se llego a la
conclusión de que la validación de un test es un proceso largo y no
un hecho aislado. Solamente a través de estudios de correlación con
una amplia variedad de criterios podremos comprender que mide la
prueba. Así, una serie de investigaciones sobre la “prueba de actitud
mecánica” nos puede demostrar que en realidad esta midiendo la
habilidad para realizar movimientos fino y cuidadosamente
controlados, siendo completamente independiente para comprender
las reacciones complejas de la piezas mecánicas. De esta manera el
test puede tener una alta correlación con las calificaciones obtenidas
en el taller y ninguna con los trabajos e maquinarias.
En el proceso de validación, la validez predictiva de un test (y
también la concurrente) se expresa generalmente por medio de un
coeficiente de correlación entre los puntajes y los denominados
criterios. Este coeficiente se denomina coeficiente de validación. La
interpretación de este coeficiente requiere un dominio excelente del
análisis estadístico utilizado para obtenerlo. Después del criterio, los
procedimientos estadísticos adquieren vital importancia para obtener
esta categoría de validez. Incluso para un mejor análisis es
conveniente contar con el dispersigrama o scatergrama o “nube de
Jaime Aliaga 101
puntos” (gráfica del coeficiente de correlación entre las puntuaciones
del test “X” y las del criterio “Y”).
(3) Validez Concurrente.- ¿Permiten las puntuaciones del
test la valoración de ciertos hechos presentes? Para estimarla se
administra el test y se le correlaciona con el criterio. La diferencia
con la validez predictiva se da en dos aspectos: a) las medidas del
test y del criterio son obtenidas contemporáneamente, y b) en su uso
principal. Respecto a esto último, se la utiliza principalmente para
obtener tests como sustitutos de otros procedimientos menos
convenientes por diversas razones. Ejemplos: un test de inteligencia
colectiva se compara con uno de inteligencia individual. Los
diagnósticos de lesiones cerebrales basados en el test de diseños de
bloques (cubos de Kohs) se comparan con síntomas neurológicos.
El problema principal de este tipo de validez es encontrar
tests que sirvan como criterios válidos y confiables. Análogamente a
la validez predictiva requiere un amplio domino de las técnicas de
correlación y de los procedimientos estadísticos que se utilizan en su
obtención. Junto con la validez predictiva es importante en ciertos
problemas de psicología aplicada como en psicología clínica,
psicología educacional, psicología industrial y en general, en la toma
de decisiones que debe hacer el psicólogo en situaciones de
selección, clasificación, hospitalización, etc.
(4) Validez de Constructo.- El constructo viene a ser un
concepto hipotético que forma parte de las teorías que intentan
explicar la conducta humana: inteligencia, creatividad, dependencia
de campo, etc. La validez de constructo es la obtención de evidencias
que apoyan que las conductas observadas en un test son (algunos)
indicadores del constructo. Este tipo de validez responde a la
pregunta "¿cómo se puede explicar psicológicamente la puntuación
del test?". La respuesta a esta pregunta puede verse como la
elaboración de una “miniteoría” acerca de una prueba psicológica.
La lógica de la validez de constructo en muchos aspectos así como
en sus métodos, es esencialmente la del método científico.
El proceso de validación de constructo implica a partir del
establecimiento de deducciones de la teoría:
a) Formular hipótesis y relaciones entre elementos del
constructo, de éste con otros constructos de la teoría y con otros
constructos externos.
102 Psicometría
b) Seleccionar ítemes o tests (indicadores) que representen
manifestaciones concretas del constructo.
c) Recogida de datos.
d)Establecer consistencia entre datos e hipótesis, y examinar
el grado en que los datos podrían explicarse mediante hipótesis
alternativas.
Hay diversos procedimientos para establecer la validez de
constructo. Si elaboramos una “miniteoría” esta tendrá tres pasos: (1)
en base a la teoría sostenida en ese momento respecto del test, el
psicólogo deduce ciertas hipótesis sobre la conducta esperada de las
personas que obtienen puntajes diferentes en el test, (2) se reúne
datos que confirman o no esas hipótesis, (3) en base a los datos
acumulados, se toma la decisión relativa a si la teoría explica
adecuadamente los datos. Si no es así se tiene que revisar la teoría y
repetir el proceso hasta lograr una explicación más adecuada. El
proceso de validación, en ese sentido, es de continua reformulación y
refinamiento.
Al determinar la validez de construcción, el propósito es
identificar todos los factores que influyen en la ejecución del test y
determinar el grado que influyen cada uno de ellos.
Ejemplo: Un psicólogo construye un test de ansiedad y
elabora una “microteoría” cuya contrastación le dirá si el test tiene
validez de constructo. Las hipótesis a verificar son las siguientes:
1. Los que obtienen puntuaciones elevadas acabarán
probablemente en clínicas psiquiátricas en comparación con aquellos
de puntuaciones más bajas.
2. Será más fácil que les receten drogas psicotrópicas a los
que tienen altas puntuaciones que a los de bajos puntajes.
3. Los hijos de los de puntuaciones altas tendrán mayores
probabilidades de tener una puntuación alta en el test que los hijos de
quienes tuvieron puntuaciones bajas.
4. El test de ansiedad se correlacionará alta y
significativamente (más allá de 0.60) con otros test de ansiedad.
5. El test de ansiedad no se correlacionará con variables que
no resulten conexas con la misma.
6. Los grupos psiquiátricos caracterizados como ansiosos
alcanzarán en el test unas puntuaciones más altas que los del grupo
control.
Jaime Aliaga 103
7. En el test de ansiedad, los sujetos evaluados por
supervisores y colegas como ansiosos, lograrán mayores
puntuaciones que quienes están considerados como no ansiosos
(Kline, 1985).
Los resultados de los estudios que hagamos realmente no
“validan” o “prueban” la teoría completa, puesto que nunca se puede
demostrar una “construcción” en forma absoluta; solamente se puede
aceptar como la mejor definición de trabajo. Si los resultados son
negativos, hay por lo menos tres interpretaciones posibles: a) la
prueba puede no medir el “constructo”, b) el marco teórico puede ser
erróneo, permitiendo que se hicieran inferencias incorrectas, o bien
c) quizá, el diseño del experimento no permitía una prueba apropiada
de la hipótesis. La falla del diseño suele ser la falla más fácil de
detectar, pero no siempre se puede hallar con facilidad el lugar
exacto de la falla. La interpretación ambigua de los resultados
negativos es un inconveniente evidente del procedimiento de
validación de los “constructos” (Crombach, 1972; Kline, 1985).
e) Implicaciones prácticas en la validación de un test. El
psicólogo que utiliza un test debe tener en cuenta lo siguiente: a)
antes de tomar de decisiones sobre individuos o grupos, debe
acumular toda la información disponible acerca del test; b) para la
predicción o selección, el test debe estar validado en la situación
específica donde se va utilizar; c) en cualquier situación, el psicólogo
debe tener presente que nuestras ideas sobre la naturaleza de los
rasgos y sobre todo lo que miden se modifica constantemente con
nueva información hacer
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Jack
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